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La Ley de Compromiso fue una ley sancionada el 1 de octubre de 1862 por el Congreso de la Nación. Aprobada luego de la batalla de Pavón y días antes de la asunción de Bartolomé Mitre el cargo de presidente de los argentinos, dicha ley autorizaba a las autoridades nacionales residir en la Ciudad de Buenos Aires por cinco años donde a la vez se encontraba el asiento del gobierno provincial. La Ley de Compromiso fue de carácter temporario hasta que por una nueva ley del Congreso Nacional se estableciera el territorio a federalizar para la futura capital de la República; como lo había establecido la Convención Provincial de 1860 que había sugerido reformas a la Constitución de 1853.

Antecedentes
En el artículo 3 de la Constitución de 1853, aprobada por el Congreso Constituyente de Santa Fe, declaraba que la capital de la Confederación (República Argentina) era la Ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, debido al alejamiento de la Provincia de Buenos Aires del resto de la Confederación (no había suscripto el Pacto de San José de Flores, ni tampoco había enviado representates al Congreso de Santa Fe), la sede del gobierno federal durante la presidencia de Urquiza había sido la ciudad de Paraná, Entre Ríos.

Luego de la batalla de Cepeda de 1859, donde el ejército de Urquiza derrotó a las fuerzas de la Provincia de Buenos Aires, esta última se incorporó a la Confederación, pero con una previa modificación a algunos artículos de la Constitución de 1853 sugeridas por la Convención de 1860 y aprobada por el Congreso Nacional. Entre esas modificaciones era el Art 3 de la Constitución. Esta modificación rezaba lo siguiente: "las autoridades que ejercen el Gobierno Federal residen en la ciudad que se declare Capital de la República por una ley especial del Congreso, previa cesión hecha por una o más legislatura provinciales, del territorio que haya de federalizarse".

Vencedor en la batalla de Pavón el 17 de septiembre de 1861, Bartolomé Mitre, al frente del gobierno nacional provisorio, presentó ante el Congreso Nacional un proyecto para resolver la cuestión de la capital sobre la base de federalizar toda la Provincia de Buenos Aires y erigir a la ciudad homónima captial de la Nación. El proyecto de ley fue aprobado por el Congreso Nacional, sin embargo la Legislatura de Buenos Aires lo rechazó, argumentando defender el patrimonio provincial.
Sanción de la Ley de Compromiso
Bartolomé Mitre no insistió con su proyecto de ley y el Congreso de la Nación sancionó el 1 de octubre de 1862 la llamada Ley de Compromiso, la cual fue aceptada por la Legislatura Provincial y promulgada por el presidente. A modo de transacción y por cinco años se concedía a las autoridades federales residir en la Ciudad de Buenos Aires la cual era a la vez capital de la provincia homónima.
Cuando el plaza de cinco años de residencia culminó, en 1867, Córdoba ofreció su propia ciudad capital y Santa Fe la ciudad de Rosario, sin embargo nada se concretó. Finalmente en 1880, bajo la presidencia de Nicolás Avellaneda, sería resuelto este largo problema.
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CONSTITUCIÓN DE LA NACIÓN ARGENTINA

Junto con los tratados internacionales con jerarquía constitucional, la Constitución Nacional es la ley suprema de la Nación. Es por ello que todas las demás normas deben adecuarse a ella, según lo establece su Artículo 31º. Fue sancionada en 1853 y reformada en diversas oportunidades: en 1860, 1866, 1898, 1949, 1957 y, por última vez en 1994.
Constitución Nacional de 1853
Después de la Revolución de Mayo surgió la necesidad de dictar una Constitución para la Nación Argentina con la finalidad de constituir la unión nacional, afianzar la justicia y consolidar la paz interior.

La reunión inicial se celebró el 31 de mayo de 1852 en la ciudad de San Nicolás de los Arroyos, recordándose la misma con el nombre de "Acuerdo de San Nicolás". El 1º de mayo de 1853 los diputados de las provincias (excepto los de Buenos Aires), reunidos en Santa Fe, sancionaron la Constitución Nacional.

La Constitución promulgada estableció:

   • Un gobierno representativo, republicano y federal. El federalismo que adoptó fue moderado ya que reconoció la autonomía de las provincias pero también organizó un poder central.

   • El poder legislativo se determinó como bicameral, el poder ejecutivo, como unipersonal, elegido por un colegio electoral y sin posibilidad de reelección y, el poder judicial, como independiente.
   • El catolicismo se reconoció como religión oficial pero se garantizó la libertad de culto.

   • Las constituciones provinciales debieron tener aprobación del gobierno nacional y, los gobiernos provinciales, pudieron ser juzgados por el Congreso Nacional.

   • El gobierno nacional tuvo poder para suspender las garantías constitucionales por medio del estado de sitio e intervenir las provincias.

   • Se declaró la ciudad de Buenos Aires como sede de las autoridades nacionales.

   • Se aseguró el ejercicio de las libertades individuales y se llamó a habitar nuestro suelo a todos los hombres de distintas nacionalidades, concediéndoles derechos civiles.

Reforma Constitucional de 1994
En su conjunto, la reforma no cambió los principales contenidos de la Constitución de 1853, aunque sí modificó parte de la estructura institucional e incorporó nuevos derechos, a partir del reconocimiento de jerarquía constitucional a los tratados internacionales sobre derechos humanos.

El proyecto de reforma constitucional de 1994 surgió a partir del consenso entre las dos fuerzas partidarias mayoritarias de ese momento: el Partido Justicialista y la Unión Cívica Radical. El acuerdo, posteriormente convertido en la Ley 24.309, incluyó un núcleo de coincidencias básicas, entre las cuales estaba:

   • Elección directa del Presidente y Vicepresidente e inclusión del ballottage;

   • Elección directa de tres senadores (de los cuales uno debería representar a la minoría);

   • Elección directa del Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires;

   • Reducción del mandato presidencial a cuatro años;

   • Única posibilidad de reelección presidencial;

   • Creación del cargo de Jefe de Gabinete de Ministros;

   • Creación del Consejo de la Magistratura;

   • Acuerdo del Senado por mayoría absoluta para la designación de los jueces de la Corte Suprema.

Orden Jerárquico

Por debajo de la Constitución Nacional rigen:

   • Los Tratados Internacionales sin jerarquía constitucional (rango infraconstitucional) de carácter supralegal (por encima de la Ley).

   • La Ley.

   • Los Decretos del Poder Ejecutivo.

   • Por último, la Sentencia Judicial.

Día de la Constitución Nacional

El 1º de mayo fue declarado Día de la Constitución Nacional, en conmemoración del aniversario de su sanción en 1853, en la Ciudad de Santa Fe.



Cabildo de Santa Fe
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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PRESIDENTES ARGENTINOS





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MANUEL BELGRANO Y LA BANDERA




Nació en Buenos Aires el 3 de junio de 1770. Sus padres fueron Domingo Belgrano, genovés, y Josefa González Caseros, porteña. 
Realiza sus primeros estudios en el Colegio de San Carlos. En 1787 estudia Leyes en Salamanca, España.

En 1793 se gradúa en Valladolid, y lo nombran Secretario Perpetuo del Consulado que se establecería en Buenos Aires. 

En 1797 es el Capitán de las milicias en Buenos Aires. 

Hasta 1806 se dedica al estudio de idiomas y del Derecho Público y Economía. 

A partir de 1807 participa de las acciones revolucionarias y de emancipación. 

En 1810 escribió el "Ideario Libertador".

Participó en las luchas por la emancipación, en las derrotas de Paraguay y Tacuarí, los triunfos de Las Piedras, Salta y Tucumán, la creación de las baterías Libertad e Independencia y otras muchas operaciones militares. 

En 1812 es nombrado Brigadier del Ejército, se establece en Rosario, y después de inaugurar las Baterías Libertad e Independencia, crea la escarapela, y luego, a orillas del Paraná, crea la Bandera Nacional, que es izada el 27 de febrero en la isleta Independencia. 

Marcha hacia el Alto Perú con la instrucción de hacerse cargo del Ejército del Norte. 

El 24 de septiembre de 1812, después de la victoria de Tucumán, designa a la "Virgen de las Mercedes" como generala del Ejército Patriota. 

En 1813 dona sus sueldos para la creación de cuatro escuelas. 

En 1813 sus fuerzas son derrotadas en Vilcapugio y Ayohuma.

 Desmoralizado y enfermo trata de reorganizar su ejército. En 1814 es relevado del mando por San Martín. Regrasa a Buenos Aires 
1815 Parte hacia Europa con Rivadavia. Regresa al país en 1816 y se dirige hacia el norte a cooperar con Güemes. 

En 1818, desalentado, pobre y con su físico deteriorado, se retira del ejército. 

En 1819 se radica en Tucumán, pero su enfermedad empeora y viaja a Buenos Aires en grave estado, mientras los problemas de desunión nacional lo desalientan aún más. 

El 20 de junio de 1820 muere el Creador de la Bandera Nacional. El día anterior había entregado a su médico su reloj de oro, que era todo el bien que le quedaba, de su entrega a la Patria y a su emancipación.



Manuel  Belgrano



Creación de la Bandera


Hasta que Manuel Belgrano enarboló por primera vez la bandera nacional en la Villa del Rosario, el 27 de febrero de 1812, tanto los ejércitos patriotas como los realistas utilizaban los colores rojo y amarillo de España en sus estandartes. El origen del celeste y blanco tiene un antecedente religioso (tambn hay otras hipótesis). Eran los colores de la Virgen María en su Purísima e Inmaculada Concepción, a la que se representaba vestida de blanco con un manto celeste, representando el celeste es el color del cielo. La Virgen era la patrona del Consulado, donde Belgrano era su máxima autoridad. Y se cree que esa institución llevaba como divisa una bandera celeste y blanca.

Un poderoso rey español del siglo XVIII, Carlos III, creador del Virreinato del Río de la Plata, fundó una Orden que se identificaba con los colores celeste y blanco, con la misma disposición de nuestra bandera: dos franjas celestes a los costados y la blanca en el centro. El general creyó que hacía falta diferenciar un bando de otro, y estimular a la tropa con un símbolo propio. Se cree que la adopción del celeste y blanco también se debió a la imitación de los de la escarapela, creada el 18 de febrero de 1812. 

El celeste y blanco pasó pronto a ser adoptado por los porteños. Juan Martín de Pueyrredón y sus hombres ya llevaban cintas de ese color durante las Invasiones Inglesas. Las habían tomado del Santuario de la Virgen de Luján. Belgrano, al decidirse por esos colores, no hizo más que respetar una vieja tradición popular. 

Los colores de la escarapela, que luego serían los de la bandera, tienen otro antecedente: eran los que identificaban a los miembros de la Sociedad Patriótica (grupo político y literario de civiles y militares identificados con las ideas de Mariano Moreno). Como sus miembros fueron desplazados de la Junta en 1811, pasaron a la oposición. Y el Primer Triunvirato eligió el celeste y blanco para la escarapela con una disposición distinta de esa Sociedad. Esta última los disponía de este modo: celeste, blanco, celeste. La primera escarapela, se supone, era blanca, celeste y blanca. 

Cerca de Macha, en Bolivia, se encontraron dos banderas que se supone eran las que llevó Belgrano hasta el Alto Perú durante su campaña militar. Una tiene la franja central celeste, y la otra, blanca. El Ejército del Norte juró obediencia a la Asamblea del Año XIII con una bandera blanca y celeste. Y esta enseña recién se enarboló en el mástil del Fuerte en 1815. Hasta entonces, allí, flameaba la bandera española. El Congreso de Tucumán, en 1816, adoptó la bandera celeste, blanca y celeste como símbolo nacional que identificaba a una nueva Nación. La presencia del sol en el centro de la bandera la adoptó el Congreso, reunido en Buenos Aires, en 1818. Este sol es el mismo que aparecía en la primera moneda nacional acuñada por la Asamblea del Año XIII y luce 32 rayos flamígeros. La bandera con el sol es la “bandera mayor” de la Nación, y solo pueden lucirla los edificios públicos y el Ejército. Los particulares exponen la bandera sin el sol en el centro.






La primera vez que se enarboló


Manuel Belgrano enarboló por primera vez la bandera nacional en la ciudad de Rosario el 27 de febrero de 1812, la cual fue confeccionada por doña María Catalina Echevarría de Vidal. En una nota, Belgrano comunicó que "...siendo preciso enarbolar bandera, y no teniéndola, la mandé hacer blanca y celeste conforme a los colores de la escarapela nacional". El 23 de agosto de 1812, en la torre del templo de San Nicolás, por primera vez en Buenos Aires se hace tremolar la bandera de la patria.

Le tocó al Congreso de Tucumán la gloria de sancionar el decreto, que no fue ley, de legalizar la enseña en uso. A los nueve días de declarada la Independencia, se sintió la necesidad de aprobar oficialmente la bandera, en cuya defensa ya habían muerto muchos cientos de argentinos.

Nacida la nueva Nación a la vida independiente, por la solemne voluntad de los pueblos que la componían, esa medida no podía postergarse por más tiempo.

El 18 de julio de 1816, en el acta de la sesión del día, el diputado por Buenos Aires, Juan José Paso pidió que se fijase y se jurase la bandera nacional.

Dos días después, se trató la importante ponencia y se resolvió por decreto que la bandera sería azul celeste y blanca y se la adoptó como símbolo patrio.

Para glorificar la bandera como corresponde, el 8 de junio de 1938, el Congreso sancionó una ley que fija como Día de la Bandera y lo declara feriado, el 20 de junio, aniversario de la muerte de su creador, Manuel Belgrano.









Significado de las partes de la Bandera, sus colores


En cuanto a la elección de los colores se han formulado multiplicidad de hipótesis de los historiadores. Algunas de ellas son:

Sentiniento religioso: Los colores celeste y blanco figuran en el manto de la Virgen María. Belgrano rindió culto a la Virgen de Luján; bajo cuya advocación se inició el Consulado de Buenos Aires.

Concepción ideológica: El azul (azur o blao en el arte heráldico o blasónico) simboliza los ideales de justicia, verdad y fraternidad, señalados en nuestro escudo por el campo superior. de la elipse.

Concepción poética: El azul y el blanco tendrían origen en la concepción poética que los presupone como inspirados del cielo y las nubes.

Tradicionalismo local referido al escudo de la ciudad de Buenos Aires: Ambos colores tienen su antecedente en la Colonia. El color celeste figura en los cuarteles de los escudos de México (1523), Perú (1537), Bogotá (1548), Chile (1552), etc. En el de Buenos Aires; fijado por el gobernador Jacinto de Cariz el 5 de noviembre de 1649, los colores cielo y plata -es decir celeste y blanco- aparecen con el emblema del Espíritu Santo y el puerto. Los dos barcos fueron agregados en 1810.

Cruz y banda real: Figuraban en ambos símbolos de la orden de Carlos III, y figuraron también, como insignia de la soberanía castellana y aragonesa, en la banda de los Reyes Católicos. Los partidarios de Fernando VII y la Junta Gubernativa los emplearon en oposición al rojo de los partidarios de José Bonaparte.

Insignia del Consulado: La bandera izada al frente del Consulado -instalado en Buenos Aires el 2 de junio de 1794- ostentaba los colores celeste y blanco, los mismos del manto de la Virgen, protectora de la Corporación.

Distintivo patriota durante las invasiones inglesas: Fue el celeste el color de los moños, lazos y cintas que utilizaron desde el 14 de julio de 180ó para reconocerse entre ellos. Lo usaron en los ojales del chaleco o la casaca.

Colores predilectos en los regimientos de 1806 y 1807: El celeste y el azul fueron los colores predilectos de los regimientos organizados para rechazar a las tropas inglesas, en especial, de aquéllos que fueron constituidos con el elemento criollo: Húsares de Pueyrredón, Cazadores Correntinos, Patricios do Buenos Aires, Pardos, etc.

Telas del invasor inglés: El azul fue el color que predominaba en Ias telas que en gran cantidad y como botín de guerra se tomaron a las fuerzas inglesas, una vez vencidas después de la invasión. Estas telas sirvieron para confeccionar los uniformes de los nuevos regimientos coloniales.

Divisa de Sociedades. Secretas y Patrióticas: El color celeste fue típico en las cintas que como divisa usaron los componentes de Sociedades Secretas y Patrióticas (1810 y 1811).

Rebozos de Las damas porteñas: Los rebozos -capas, pañolones, mantos, mantones etc.- y las flores -violetas y junquillos prendidos en el ppecho-, señalaron la predilección por ambos colores, el blanco y el azul.

Divisa de French. y Beruti: Las cintas que French y Beruti distribuyeron el 25 de Mayo, como es sabido, fueron de los mismos colores que los patriotas para distinguirse entre ellos, habían ostentado el 22, día del memorable Cabildo Abierto.

Color blanco, símbolo de unión; rojo, de oposición: En algunos relatos de la época de la Revolución de Mayo "Diario de varios sucesos, 181Ó", "Revolución de Bs. As: acaecida el 21 de mayo de 1810" que. concluyó eI 25 propio" y otro tercero, también anónimo, fechado en "Córdoba, 4 de junio de 1810", así como las "Memorias curiosas", 1717-1855, de Juan Manuel Beruti -hermano de Antonio Luis-, y las "Memorias" de Belgrano; se hacen aparecer patriotas usando cintas de color blanco, como símbolo de unión entre "europeos y patricios" y "españoles y americanos", y aun cintas rojas o encarnadas color de sangre, como símbolo de guerra contra alguna oposición que hubiera, a favor del virrey".

Divisa de los morenistas: En oposición a los saavedristas, tal como consta en el sumario instruido a raíz de la asonada del 5 y 6 de abril, Ios morenistas utilizaron cintas azules y blancas.

Color incásico: E1 azul constituyó color predilecto en los ornamentos de los Incas del Perú.

Influencia de otras ideas revolucionarias: El azul -excluido el rojo como color dominante en la insignia española- habría sido tomado de la nueva bandera de Francia, país al que pertenecían muchos de los escritores, filósofos, economistas, etc., de cuyas ideas se nutrieron los prohombres de Mayo.






Matiz del color azul

Celeste, azul-celeste y azul son términos de uso indistinto en el transcurso de los años, desde que se crea el primer distintivo - la escarapela de 1812 - hasta la sanción del decreto del 24 de abril de 1944, con que se procura finalizar la polémica precisando el matiz nacional. Las causas que han determinado el planteo de esta cuestión podrían expresarse con los siguientes enunciados: a) la imprecisión del vocablo escogido para designar el matiz; b) el desconocimiento de cuál era exactamente el matiz elegido por su creador; c) el criterio intencional de contemporáneos y sucesores, al escoger otro matiz que consideraron más apropiado, ya sea por razones fundadas en la heráldica, la estética, la visibilidad, la duración; d) la destrucción o el extravío de la bandera original.

En cuanto a las razones enunciadas en el punto c) la heráldica considera el azul como color primario, puro o franco, sin mezcla de blanco(tono diluido), o de negro (tono rebatido). El celeste, por el contrario, es color secundario, diluido. La tendencia de elegir paños azules para la confección de banderas, por demás, revela, precisamente, la oposición al desgaste que ocasiona el efecto natural del aire; el sol y las lluvias, que terminan por rebajar celeste o blanco el matiz natural del azul, en desmedro de su estética, visibilidad y duración.

El matiz apropiado, debe ser el azul. puro, conocido también con las expresiones de azul argentino o azul bandera, el azul claro o azul cielo en los días serenos.

En el decreto Nº 10.302, del 24 de abril de 1944 por el cual se determinan las características de los símbolos de la soberanía de la Nación, se opta por éste matiz, el "azul claro como el cielo", asignándose esta definición al término "celeste" color que se considera como "matiz de azul".





Cantidad y disposición de las franjas

Conforme a la tradición rosarina, la bandera de Belgrano, confeccionada por doña María Catalina Echavarría de Vidal, constaba de dos paños verticales, uno blanco, del lado del asta y otro celeste. Los elementos de esta bandera son coincidentes – en número y disposición- con la bandera de los andes (a la que se agregó el escudo) y confiere sentido lógico a la tradición rosarina, por cuanto es lógico que San Martín, al disponer su confección, debió necesariamente inspirarse en la Bandera que le legara, describiera o mostrara Belgrano, en el período que ambos patriotas vivieron juntos en el norte del país (enero a marzo de 1814).

En un retrato de batalla durante la estadía de Belgrano en Londres (1815) aparece una bandera en el fondo con dos franjas horizontales, la superior blanca y la inferior celeste, lo cual cabe suponer que las indicaciones fueron suministradas por el propio Belgrano.

Se desconoce la causa por la cual comenzó a disponerse las franjas de distinta manera a la hasta entonces acostumbrada.

Las primeras indicaciones de la bandera de tres franjas horizontales aparece en una nota que envía Vigodel al ministro de estado en Brasil: "Los rebeldes de Buenos Aires han enarbolado un pabellón con dos listas azul celeste a las orillas y una blanca en el medio".



Destino de la Bandera creada por Belgrano

Se ignora -como es sabido- el destino de la bandera que Belgrano creó en Rosario (27-2-1812). Esta bandera, ¿fue la misma que el 25 de mayo hizo bendecir a Gorriti en Jujuy? ; ¿la misma que en 1812 acompañó al prócer en Tucumán, el río Pasaje, Salta, Vilcapugio y Ayobuma? Frente a la hipótesis de la confección de más de una bandera -Belgrano no había de llevarse la bandera consigo, como si fuera un efecto personal, ya que la insignia pertenecía a las fuerzas que quedaban en las baterías-, se halla la versión que sólo admite una, sustentada en la creencia de que para campaña de tan limitado período, en la que, asimismo, actuó como único jefe, innecesaria se hacía la preparación de dos o más banderas. La bandera que actualmente se conserva en la Casa de Gobierno de Jujuy -confundida en un tiempo con la de Rosario-, fue la otra quo Belgrano hizo ondear en la ciudad norteña el 25 de mayo de 1813, Compuesta de un solo paño, totalmente blanco, lleva pintada además, el escudo de la Soberana Asamblea. En cuanto a las supuestas banderas de Ayohuma, encontradas en 1883 y 1885, en la vieja capilla de Titiri, curato de Macha (Potosí, Bolivia) -lugar donde tuvo asiento el cuartel general del ejército patriota-, investigaciones últimas parecen confirmar como inexacta la hipótesis según la cual una de ellas sirvió para cubrir el cajón que conducía los restos del infortunado Lavalle, en la dolorosa travesía que en 1841, realizaron sus fieles amigos, desde Jujuy hasta Bolivia, para librarlo del furor despiadado de Oribe y los suyos. Estas banderas -una de las cuales se conserva en el Museo Histórico Nacional y la otra en la Sociedad Geográfica de Sucre-, habrían sido las mismas que fueron enarboladas en las baterías de Rosario 1. Estas banderas habrían seguido a los cuerpos que salieron de la ciudad hacia Jujuy, para reforzar el ejército de Belgrano. De estas dos banderas, la del Museo Histórico Nacional (tres bandas horizontales: azules las laterales, blanca la del centro) y la Sucre (tres bandas horizontales: blancas has dos laterales, azul la del centro), la última sería la bandera creada por Belgrano; la anterior, la remitida por el gobierno, según el oficio del 3 de marzo de 1812, para reemplazar a la enarbolada por su creador en la batería de Rosario, el 27 de febrero de 1812.





Proclama del general Manuel Belgrano

Soldados de la Patria: 

En este punto hemos tenido la gloria de vestir la escarapela nacional que ha designado nuestro excelentísimo gobierno: en aquel, la Batería de la Independencia; nuestras armas aumentarán las suyas; juremos vencer a nuestros enemigos, interiores y exteriores, y la América del Sud será el templo de la Independencia, de la unión y de la libertad.

En fé de que así lo jurais decid conmigo ..... Viva la Patria.

Concluido

Señor Capitán y Tropa destinada por primera vez a la Batería de la Independencia: id, posesionaos de ella y cumplid el juramento que acabáis de hacer.

En Jujuy

(Al ser bendecida por primera vez la bandera argentina al frente del ejército, el 25 de mayo de 1812).

Manuel Belgrano, General en jefe, al ejército de su mando -Soldados, hijos digno de la Patria, camaradas míos: dos años ha que por primera vez resonó en estas regiones el eco de la libertad, y él continuó propagándose hasta por las cavernas más recónditas de los Andes; pues que no es obra de los hombres, sino de Dios Omnipotente, que permitió a los americanos que se presentase la ocasión de entrar al goce de nuestros derechos: el 25 de Mayo será para siempre memorable en los anales de nuestra historia, y vosotros tendréis un motivo más recordarlo, cuando en él, por primera vez veis la Bandera Nacional en mis manos, que ya os distingue de las demás naciones del globo, sin embargo, de los esfuerzos que han hecho los enemigos de la sagrada causa que defendemos para echarnos cadenas aún más pesadas que las que cargabais. Pero esta gloria debemos sostenerla de un modo digno, con la unión, la constancia y el exacto cumplimiento de nuestras obligaciones hacia Dios, hacia nuestros hermanos, hacia nosotros mismo; a fin de que haya de tener a la vista para conservarla libre de enemigos y en el lleno de su felicidad. Mi corazón rebosa de alegría al observar en vuestros semblantes que estáis adornados de tan generosos y nobles sentimientos, y que yo no soy más que un jefe a quien vosotros impulsáis con vuestros hechos, con vuestro ardor, con vuestro patriotismo. Sí; os seguiré imitando vuestras acciones y todo el entusiasmo de que sólo son capaces los hombres libres para sacar a sus hermanos de la opresión.

Ea, pues, soldados de la patria: no olvidéis jamás que nuestra obra es de Dios; que El nos ha concedido esta Bandera, que nos manda la sostengamos, y que no hay una sola cosa que no nos empeñe a mantenerla con el honor y decoro que le corresponde.

 Nuestros padres, nuestros hermanos, nuestros hijos, y nuestros conciudadanos, todos, todos, fijan en vosotros la vista y deciden que a vosotros es a quienes corresponderá todo su reconocimiento si continuáis en el camino de la gloria que os habéis abierto.

 Jurad conmigo ejecutarlo así, y en prueba de ello repetid: ¡Viva la Patria!

Manuel Belgrano

Jujuy, 25 de Mayo de 1812

Copia textual - "Símbolos de la Nación Argentina" - Ministerio del Interior - 1968




Promesa de Fidelidad que realizan los alumnos de 4to. grado

Es una disposición reglamentaria del Consejo Nacional de Educación según resolución del 23 de enero de 1957 (exptes. 31347/956 y 94146/946)

La ceremonia escolar del Juramento a la Bandera en todas las escuelas diurnas dependientes de la repartición y particulares fiscalizadas por el Consejo, con período de funcionamiento de marzo a noviembre, se realizará el día 20 de junio (Dia de la Bandera) de cada año, con el siguiente programa:

1) Himno Nacional Argentino cantado por todos los alumnos de la escuela.

2) Discurso alusivo.

3)Jura de la Bandera.

4) Saludo a la Bandera, cantado por todos los alumnos.

5) Marcha

Los directores de las escuelas harán jurar la Bandera Nacional a los alumnos de 3º a 6º que no lo hubiesen hecho anteriormente.
Reunidos los alumnos con la asistencia de sus respectivos maestros, el Director leerá la fórmula de Promesa de lealtad a la Bandera:

"Alumnos: la Bandera blanca y celeste - Dios sea loado- no ha sido jamás atada al carro triunfal de ningún vencedor de la tierra. 

Alumnos: esa bandera gloriosa representa la patria de los argentinos. 

Prometéis rendirle vuestro más sincero y respetuoso homenaje; quererla con amor intenso y formarle desde la aurora de la vida un culto fervoroso e imborrable en vuestro corazones; prepararos desde la escuela para practicar a su tiempo con toda pureza y honestidad las nobles virtudes inherentes a la ciudadanía; estudiar con empeño la historia de nuestro país y las de sus grandes benefactores a fin de seguir sus huellas luminosas y a fin también de honrar a la Bandera y de que no se amortigüe jamás en vuestras almas el delicado y generoso sentimiento de amor a la Patria. 

En una palabra, prometéis hacer todo lo que esté en la medida de vuestras fuerzas para que la Bandera argentina flamee por siempre sobre nuestras murallas y fortalezas, a lo alto de los mástiles de nuestras naves y a la cabeza de nuestras legiones y para que el honor sea su aliento, la gloria su aureola, la justicia su empresa" .

Los alumnos puestos de pie y extendiendo el brazo derecho hacia la bandera, contestarán:

"SÍ, PROMETO" 







Significado de la promesa, proclama y oraciones, y expresiones "Sí, prometo" y " Sí, juro".


Inicialmente, la fórmula del juramento se hallaba compuesta por el primero y último párrafos (''La Bandera blanca y celeste''...; ''flamee por siempre''. - .), ambos del discurso que Sarmiento -entonces presidente de la República- pronunció en la ciudad de Buenos Aires, el 24 de septiembre de 1873 (''Obras completas'', XXT), párrafos de-terminados por la presidencia del Consejo Nacional de Educación -ejercida por el doctor José María Ramos Mejía-, ea sesión del 11 de fe-brero de 1909. Posteriormente, la fórmula fue ampliada, agregándosele, por iniciativa del inspector técnico general, profesor Ernesto A. Bavio, el segundo y tercer párrafos: ''Esa bandera gloriosa---- .. ''Prometéis rendirle''. . - (sesión del 26 de junio de 1909).

De acuerdo con la primera resolución, los niños debían extender la mano derecha mientras pronunciaban las palabras del primero y cuarto párrafos. Conforme con la resolución de junio de 1909, las palabras. del nuevo texto de la promesa eran pronunciadas por el director de la es-cuela; los niños extendían su mano y formulaban el juramento.

Desde entonces, la fórmula ha experimentado algunas otras varian-tes. Así, a partir de 1949 se cambió la invocación Niños por la de alumnos; y desde 1950 la expresión de ¡Sí, juro! fue sustituida por la de ¡Sí, prometo.', más en concordancia con la edad del niño y la medida de su responsabilidad.




Origen de la bandera como símbolo


La bandera, en su más alta significación, es el símbolo de nacionalidad y representación de la patria. En el ejército, además, la bandera simboliza la lealtad a la misma y es preciado emblema de las virtudes militares del cuerpo al cual pertenece.

Según el criterio de los etimologistas, el término bandera procede de la voz española banda, y ésta, así como sus equivalentes persa, visigoda y germánica band (o banda) y latina bandum (o bandus), de las sánscritas bandh, amarrar, estrechar, y bandhs, lazo, ligadura. Significando originariamente cinta, lazo, tira, propia para atar o ligar, se comprende sin reparos el tránsito a la acepción de bandera o estandarte, y posteriormente, a la acepción de parcialidad o gente que sigue a un partido.

Un pedazo de tela colgado a un palo, y muy visible por su color o por su forma, sirvió ya en la más remota antigüedad a los pueblos en sus empresas guerreras para distinguir entre sí las diferentes fracciones del ejército y para la formación de su orden de batalla. La historia de la bandera, por consiguiente, va unida íntimamente con la de las insignias o signos convencionales usados por los hombres para diferenciarse en sus eternas luchas. Son estas luchas tan antiguas como el hombre, y por tanto, tarea inútil sería empeñarse en investigar cuándo y entre qué gentes apareció la bandera.

La primera bandera apareció con el primer pueblo, con la primera tribu que hizo la guerra. La necesidad de reunirse para formar un grupo con un proyecto determinado debió suscitar el deseo de usar algo -un objeto, una figura, una imagen- que sirviera de señal para congregarse alrededor de ella. Esta señal, signo de un propósito físico -fácil es comprenderlo-, pasó a indicar o sugerir una idea común, un ideal: quedó así creado el símbolo. La necesidad y el valor de este símbolo llegaron a acrecentarse cuando la realización de una empresa o el logro de una victoria suscitó, después, el recuerdo de esa hazaña. Además de enorgullecer a quienes la habían alcanzado, sirvió de estímulo para em-prender nuevos proyectos, nuevas proezas. Dícese que la camisa de Nemrod, el fabuloso rey de Caldea, sirvió de bandera en la guerra contra sus hermanos, y que los hijos de Noé emplearon ya, para distinguirse, signos con diversas figuras.

La representación más antigua que parece conocerse de la bandera como agrupación étnica o de pueblo, procede de Egipto.

En las pinturas de la cerámica descubierta en las tumbas de la época primaria de aquel país, donde se representan chozas de las tribus aborígenes, aparecen sistemas rudimentarios de defensa, y por sobre ellos, una bandera flotando al impulso del viento con la imagen de un animal sagrado. Este mismo símbolo aparece entre los indostánicos y, posteriormente, entre los teba-nos, los asirios, los medos, los partos, los armenios, las tribus de Israel, los griegos y los romanos, quienes fueron los que realmente le dieron el significado contemporáneo. De ellos la adoptaron los germanos y los galos.

Actualmente, la bandera, no obstante sus ligeras diferencias, puede defínírsela como una insignia compuesta por un trozo de tela , por lo común de tafetán o de seda, de forma cuadrilonga, asegurado por uno de sus lados en una driza o en un palo que recibe el nombre de asta. Sus colores, la distribución de éstos, la disposición de sus franjas, sus ornamentos -su escudo o su lema, si lo lleva- y otros aditamentos indican la potencia, nación o estado a que pertenece.

Según creencia generalizada, la más antigua de las banderas nacionales actuales es la de Dinamarca, cuyo uso se remonta al año 1219.

La mayor parte de las banderas nacionales, aun cuando su uso fuera anterior, se adoptaron oficialmente en el siglo XX.













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SIMBOLOS PATRIOS ARGENTINOS


LA BANDERA NACIONAL

La actual bandera de la Argentina está basada en la bandera creada por Manuel Belgrano, quien la diseñó con los colores de la escarapela nacional, celeste y blanca, y que enarboló por primera vez en la ciudad de Rosario el 27 de febrero de 1812 para utilizarla en el ejército de su mando.







EL ESCUDO NACIONAL


Es un escudo de forma oval cortado con su campo superior de azur (azul), y el inferior de plata (blanco).

En el cuartel inferior se estrechan dos manos diestras desnudas que representan la unión, y que sostienen una pica que remata, ya en el campo superior, con un gorro frigio mirando a  diestra, en símbolo de libertad.

En el jefe, coronando al escudo se encuentra un sol meridiano figurado con 21 rayos rectos y flamígeros alternados de oro (amarillo) que simboliza el nacimiento de la nueva nación.

Ambos lados del escudos están enmarcados por guirnaldas de laurel que simbolizan la gloria militar. Las dos ramas de laurel están unidas en la parte inferior por una cinta celeste y blanca.






EL HIMNO NACIONAL

La canción patria fue escrita en el año 1813 por Vicente López y Planes, con el nombre de “Himno de Mayo.” La Asamblea General Constituyente, de ese mismo año lo aprobó como “Marcha Patriótica” y Blas Parera compuso su música, según algunos historiadores, la canción patria se presentó antes del día 25 de mayo, ya que el 14 de mayo de 1813, en la casa de Mariquita Sánchez de Thompson se cantó por primera vez y ella fue quien interpretó las primeras estrofas, y el día 28 de ese mismo mes se cantó en un teatro durante la función patriótica.

Inicialmente fue llamada “Canción Patriótica Nacional”, luego “Canción Patriótica”, hasta 1847 que lo titularon “Himno Nacional Argentino”, nombre que actualmente se mantiene.

Juan P. Esnaola, presentó en el año 1860 una segunda versión, respetando el original de Blas Parera.

El 30 de marzo de 1900 se sancionó un decreto para que en las festividades oficiales o públicas, así como en los colegios o escuelas del Estado, sólo se cante la primera y la última cuarteta y el coro de la canción sancionada por la Asamblea General del 11 de mayo de 1813.


Himno Nacional Argentino(Versión original)
Letra: Vicente López y Planes
Música: Blas Parera

Coro
Sean eternos los laureles
que supimos conseguir:
Coronados de gloria vivamos
O juremos con gloria morir.

Oid ¡mortales! el grito sagrado:
¡Libertad, libertad, libertad!
Oid el ruido de rotas cadenas:
Ved en trono a la noble Igualdad.

Se levanta a la faz de la tierra
Una nueva y gloriosa Nación:
Coronada su sien de laureles
Y a su planta rendido un León.

Coro

De los nuevos campeones los rostros
Marte mismo parece animar;
La grandeza se anida en sus pechos,
A su marcha todo hacen temblar.

Se conmueven del Inca las tumbas
Y en sus huesos revive el ardor,
Lo que ve renovando a sus hijos
De la Patria el antiguo esplendor.

Coro

Pero sierras y muros se sienten
Retumbar con horrible fragor:
Todo el país se conturba con gritos
de venganza, de guerra y furor.

En los fieros tiranos la envidia
Escupió su pestífera hiel
Su estandarte sangriento levantan
Provocando a la lid más cruel.

Coro

¿No los veis sobre Méjico y Quito
Arrojarse con saña tenaz?
¿Y cual lloran bañados en sangre
Potosí, Cochabamba y la Paz?
¿No los veis sobre el triste Caracas
Luto y llanto y muerte esparcir?
¿No los veis devorando cual fieras
todo pueblo que logran rendir?

Coro

A vosotros se atreve ¡Argentinos!
El orgullo del vil invasor,
Vuestros campos ya pisa contando
Tantas glorias hollar vencedor.

Mas los bravos que unidos juraron
Su feliz libertad sostener.

A esos tigres sedientos de sangre
Fuertes pechos sabrán oponer.

Coro

El valiente argentino a las armas
Corre ardiendo con brío y valor,
El clarín de la guerra cual trueno
En los campos del Sud resonó;
Buenos Aires se pone a la frente
De los pueblos de la ínclita Unión,
Y con brazos robustos desgarran
Al ibérico altivo León.

Coro

San José, San Lorenzo, Suipacha,
Ambas Piedras, Salta y Tucumán,
La Colonia y las mismas murallas
Del tirano en la Banda Oriental;
Son letreros eternos que dicen:
"Aquí el brazo argentino triunfó."
"Aquí el fiero opresor de la patria
Su cerviz orgullosa dobló."

Coro

La victoria al guerrero argentino
Con sus alas brillantes cubrió,
Y azorado a su vista el tirano
Con infamia a la fuga se dio;
Sus banderas, sus armas se rinden
Por trofeos a la Libertad.
Y sobre alas de gloria alza el pueblo
Trono digno a su gran majestad.

Coro

Desde un polo hasta el otro resuena
De la fama el sonoro clarín.
Y de América el nombre enseñado,
Les repite ¡mortales! Oíd:
¡Ya su trono dignísimo abrieron
las Provincias Unidas del Sud!
Y los libres del mundo responden:
¡Al Gran Pueblo Argentino, Salud!







Una interpretación del himno por Patricia Sosa


El himno nacional en la voz de Marcedes Sosa


El himno nacional en la voz de Jairo.


 
El himno instrumental


 
El himno en la voz de Charly García



EMBLEMAS NACIONALES


EL CEIBO


Pertenece a las familias de las leguminosas. Su nombre científico es Erythrina Cristagalli. Árbol bellísimo cuando está en floración, provisto de aguijones. Puede alcanzar los 20 metros de altura y uno de diámetro en el tronco.



La leyenda del Ceibo

Según cuenta la leyenda la flor del ceibo nació cuando Anahí fue condenada a morir en la hoguera, después de un cruento combate entre su tribu y los guaraníes.

Por entre los árboles de la selva nativa corría Anahí. Conocía todos los rincones de la espesura, todos los pájaros que la poblaban, todas las flores. Amaba con pasión aquel suelo feraz, silvestre, que bañaban las aguas oscuras del río barroso. Y Anahí cantaba feliz en sus bosques, con una voz dulcísima, en tanto callaban los pájaros para escucharla. Subía al cielo la voz de la indiecita, y el rumor del río que iba a perderse en las islas hasta desembocar en el ancho estuario, la acompañaba. Nadie recordaba entonces que Anahí tenía un rostro poco agraciado, tanta era la belleza de su canto.

Pero un día resonó en la selva un rumor más violento que el del río, más poderoso que el de las cataratas que allá hacia el norte estremecían el aire. Retumbó en la espesura el ruido de las armas y hombres extraños de piel blanca  remontaron las aguas y se internaron en la selva. La tribu de Anahí se defendió contra los invasores. Ella, junto a los suyos, luchó contra el más bravo.

Nadie hubiera sospechado tanta fiereza en su cuerpecito moreno, tan pequeño. Vio caer a sus seres queridos y esto le dio fuerzas para seguir luchando, para tratar de impedir que aquellos extranjeros se adueñaran de su selva, de sus pájaros, de su río.

Un día, en el momento en que Anahí se disponía a volver a su refugio, fue apresada por dos soldados enemigos. Inútiles fueron sus esfuerzos por librarse aunque era ágil. La llevaron al campamento y la ataron a un poste, para impedir que huyera. Pero Anahí, con maña natural, rompió sus ligaduras, y valiéndose de la oscuridad de la noche, logró dar muerte al centinela. Después intentó buscar un escondite entre sus árboles amados, pero no pudo llegar muy lejos. Sus enemigos la persiguieron y la pequeña Anahí volvió a caer en sus manos.

La juzgaron con severidad: Anahí, culpable de haber matado a un soldado, debía morir en la hoguera. Y la sentencia se cumplió. La indiecita fue atada a un árbol de anchas hojas y a sus pies apilaron leña, a la que dieron fuego. las llamas subieron rápidamente envolviendo el tronco del árbol y el frágil cuerpo de Anahí, que pareció también una roja llamarada.

Ante el asombro de los que contemplaban la escena, Anahí comenzó de pronto a cantar. Era como una invocación a su selva, a su tierra, a la que entregaba su corazón antes de morir. Su voz dulcísima estremeció a la noche, y la luz del nuevo día pareció responder a su llamado.

Con los primeros rayos del sol, se apagaron las llamas que envolvían Anahí. Entonces, los rudos soldados que la habían sentenciado quedaron mudos y paralizados. El cuerpo moreno de la indiecita se había transformado en un manojo de flores, rojas como las llamas que la  envolvieron, hermosas como no había sido nunca la pequeña, maravillosas como su corazón apasionadamente enamorado de su tierra, adornando el árbol que la había sostenido.

Así nació el ceibo, la rara flor encarnada que ilumina los bosques de la mesopotamia argentina. La flor del ceibo que encarna el alma pura y altiva de una raza que ya no existe.

Fue declarada Flor Nacional Argentina, por Decreto N°138.974 del 2 de diciembre de 1942. Su color rojo escarlata es el símbolo de la fecundidad de nuestro país.







EL TANGO

Dicen que la palabra tango es anterior al baile y que por el año 1803 figuraba en el diccionario de la Real Academia Española como una variante del tángano, un hueso o piedra que se utilizaba para el juego de ese nombre. Pero ya en 1889 la institución normativa de la lengua incluía una segunda acepción del tango como "fiesta y baile de negros y de gente de pueblo en América". Sin embargo, debieron pasar casi 100 años para que el diccionario definiera al tango como "baile argentino de pareja enlazada, forma musical binaria y compás de dos por cuatro, difundido internacionalmente".
Otros estudiosos de la música ciudadana argumentan que el vocablo es propio de las lenguas africanas que llegaron con los esclavos al Río de la Plata y cuyo significado sería "lugar cerrado".
Es muy probable que tango sea una voz de origen portugués introducida en el nuevo continente a través del dialecto criollo afro-portugués. Al comparar tango y tambo, Blas Matamoro afirma que ambas son onomatopeyas del tam-tam o candombe utilizado en los bailes negros. Más aún, en dialecto bozal la expresión era "tocá tango" o "tocá tambó" (toca el tambor) para iniciar el baile. El lugar de reunión de los esclavos, tanto en África como en América, era llamado tango.

Y así nombró Buenos Aires a las casas de los suburbios donde, a comienzos del siglo XIX, los negros se encontraban para bailar y olvidar temporalmente su condición.

De fecha imprecisa y origen aún más incierto, hay teorías que remiten a sus raíces negras y otras que aseguran su origen inmigratorio. Lo cierto es que a mediados del 1800, los conocidos conventillos de la pujante ciudad de Buenos Aires se llenaban de paisanos del interior, "gringos" recién bajados del barco y varios porteños de pocos recursos que, quizás para diferenciarse o para generar arraigo, marcaron con impulso propio las nuevas expresiones populares.
Mezcla de códigos cerrados y con lenguaje particular, el tango germinaba en las casas de baile, orillaba el Riachuelo, los boliches de carreros y cuarteadores, los conventillos del barrio sur. Por esos años, muchos de los inmigrantes venían solos y las pocas mujeres que venían se encontraban en las academias o en las casas de citas.
La Buenos Aires de los '80 poco a poco se descubría en las academias y en los teatros. En las comedias, zarzuelas y otras obras, los actores empezaron a cantar y bailar tango.

Las academias, también llamadas peringundines, funcionaban sólo bajo autorización en los suburbios o barrios alejados del centro y, si bien en principio eran sólo para hombres, después incorporaron mujeres contratadas para bailar.

Los guapos, compadritos y malevos se encontraban en el Café Sabatino, el Almacén de la Milonga y el Viejo Bailetín del Palomar. En los boliches de la calle Necochea de La Boca, empezaba a escucharse esta música alegre, juvenil y pícara que, bajo el ritmo del dos por cuatro, ejecutaban Rosendo Mendizábal, Eduardo Arolas, Angel Villoldo y otros autodidactas que componían sin conocer las partituras.
El tango dejaba de ser exclusivo del arrabal para internarse poco a poco en el centro de la ciudad. Los organitos callejeros lo difundían por los barrios donde era común ver parejas de hombres bailando en las calles.
Esencialmente porteño, muchos escritores consideran que el tango de finales del '80 combinaba varios estilos de música. En él estaría involucrada la coreografía de la milonga, el ritmo del candombe y la línea melódica, emotiva y sentimental de la habanera. Pero también recibió influencia del tango andaluz, del chotis y del cuplé, a los que se agregan las payadas puebleras y las milongas criollas.
Se cree que el primer compositor de tango fue Juan Pérez, autor del tango Dame la Lata. Sin embargo, es muy probable que hayan existido otros autores y canciones anteriores. Además de la obra de Pérez, las primeras composiciones fueron El Tero y Andate a la Recoleta.
Si bien sus orígenes todavía polemizan las mesas de café de los tangueros, no se discute el prestigio y reconocimiento que adquirió internacionalmente.
Como toda auténtica expresión artística, el tango desentraña nuestra inextricable condición humana, revelando el espíritu porteño. Quizás debido a esta verdad, vive en los barrios de Buenos Aires y en las academias de Japón, en las calles de París y en los centros culturales neoyorquinos.

 











EL PERICÓN

Esta danza tradicional fue en sus comienzos una variante del Cielito, al igual que la Media Caña.

Según algunos autores, una de las variantes del Cielito de muchas parejas, se bailó con la ayuda de un bastonero al que se le daba el nombre de “pericón”, de ahí que la variante de la danza se llamó Cielito Apericonado; con el correr de los años, estaforma de bailar el Cielito fue cobrando importancia y se distinguió de aquél como danza independiente tomando el nombre
de Pericón.

En 1817, ya como danza independiente, San Martín lo llevó a Chile, junto con el Cielito, la Sajuriana y el Cuando.

Allí alcanzaron gran difusión.

Se bailó desde los primeros años de nuestra independencia tanto en la campaña como en los salones de la región pampeana, litoral, y centro. En la provincia de Buenos Aires su boga dura hasta 1840.

Sarmiento, en su libro Recuerdos de Provincia, relata que bailó “Pericones” con su preclaro maestro el padre Don José de Oro en San Francisco del Monte, San Luis, en 1826.

En 1880, decae la popularidad del Pericón, pero afortunadamente, los hermanos Podestá lo encumbran como Danza Nacional (1880) al incluirlo  en su espectáculo circense en la obra "Juan Moreira"

  Clasificación

Danza de conjunto, de parejas sueltas e interdependientes.
Se baila por lo general, con 8 parejas, pero este número puede variar siempre que sea par.


Elementos

Paso básico, posición de brazos y manos para las distintas figuras.
Elemento accesorio: Pañuelo (celeste para las damas  blanco para los varones).
Todas las figuras iniciarán con el pie derecho. Exceptuando las iniciadas en espejo, donde una de las parejas y/o
bailarines lo harán con izquierdo. Ejs:  Balanceo al centro, Valsecito


Posición inicial

 Los bailarines se disponen en dos hileras frente a frente (formando calle) 4 parejas de cada lado; las damas
 ubicadas a la derecha de sus compañeros.

Las parejas se numerarán del 1 al 8. Siendo las impares, las que ofrecen su flanco izquierdo al publico, el varón de la pareja número 1 (flanco izquierdo al espectador) será el bastonero.











HORNERO


Ave muy común de color castaño parduzco, garganta blancuzca y cola rufa. Tiene amplia distribución. Habita tanto en llanuras arboladas como en áreas rurales o parques y jardines cerca del Hombre. Fue elegida ave de la patria, a através de una encuesta realizada por el diario La Razón y la Asociación Ornitológica del Plata, entre abril y junio del año 1928.


Construye un nido de barro característico de forma globular con entrada lateral del tamaño de una pelota de fútbol, en el interior las aves construyen un tabique o pared divisoria por la cual se entra a la cámara de postura propiamente dicha. De auerdo a la disponibilidad de los materiales el ave tarda entre seis y ocho días en contsruirlo. Se han hecho suficientes estudios respecto a la ubicación del nido encontrándose quizás que el ave oriente la entrada del mismo a resguardo de los vientos fuertes de cada región en particular.

Folklore: se dice que a los horneros no hay que matarlos, y que su nido construído cerca del Hombre trae buenos augurios. Además un dicho popular recuerda que donde el hornero construye su nido no caen rayos ni centellas.





PIEDRA NACIONAL RODOCROSITA


FORMULA QUIMICA: Mn CO3 (Carbonato de Manganeso)


CLASE: Carbonatos




ETIMOLOGIA: Debe su nombre al color rosa carne que caracteriza la mayor parte de los ejemplares, derivando de las dos palabras griegas: ROSA Y COLOR.



Por su estructura y hermosa coloración rosada, es una de las mas llamativas del mundo. Llegándose a denominarla "PIEDRA NACIONAL ARGENTINA", utilizándosela como piedra semi preciosa. Se presenta preferentemente en capas o costras de estructura bandeadas, con superposición de bandas rosadas de distintas tonalidades, de claras a oscuras, de textura fibrosa, y separadas entre si por un material blanco a blanco grisáceo (mezcla de carbonatos varios de Calcio, Magnesio, Hierro, y con una muy baja concentración de Manganeso). Estas bandas rosadas, son comúnmente onduladas o rectas, y a veces se presentan en forma mamemolar. Son raros y muy buscados los cristales romboédricos chatos y perfectos de 3 a 5 milímetros de largo, de color rosado a rosado claro, los cuales suelen estar formando drusas. Es de destacar, también, la presentación en forma de estalactitas, en las cuales se observa las diferentes capas en forma fibro-radial y concéntrica. Una estalactita puede estar formada por varios centros de crecimiento, rectilíneos o curvos, de un desarrollo de hasta 30 cm y un diámetro de 2 a 8 cm y más.


La mineralización es de origen volcánico, y se localiza en una chimenea volcánica, compuesta de riolita, tobas y brechas y se encuentra en las SIERRAS CAPILLITAS, pertenecientes al Nevado de Aconquija, provincia de Catamarca, Argentina, a 3200 metros de altura sobre el nivel del mar.
















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